Se prenden fuego los ravioles,
sin llave del otro lado de la puerta,
trato de salvarlos.
Caen unas monjas,
me abren la puerta y me dicen :
"quien de nosotros habitarà con las llamas eternas", pasaje isaias 33 : 14.
Las monjas, el fuego, los ravioles muertos
el tano.
Sigo sin comprender.
La basura en el canasto, la llave del otro lado de la puerta
las monjas, que seguro se aman entre ellas.
Le rozo la mano, me miran con ganas.
Por suerte sigue un cumpleaños en una pileta sin agua
a la que accedo bañarme encendiendo una canilla
que esta al borde.
Esa canilla, nunca había que abrirla
por lo que erosiona una gran perdida
de agua, lo cual provoca una evacuacion de la gente del lugar.
Se termina el cumpleaños.
Amanece ya estoy fuera, del agua y del fuego.
Del señor y de isaias, que no se quien es.
Hay algo que queda como moraleja,
leer la biblia.
Todavía estoy a salvo.
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