Evolución

“Los sonidos emitidos por las aves constituyen, en varios aspectos, la analogía más cercana al lenguaje" -Charles Darwin-

Escucho pájaros cantar durante todo el día. Ellos acompañan mi transitar, depende de donde esté. Son otros, pero son los mismos. La mañana y el atardecer son los horarios más frecuentes por ellos, y por mí. Últimamente ocupan todo mi pensar. Nunca antes habían llamado mi atención. Quizá sí, por su contextura y sus colores. Su canto me mantiene alerta. Conseguí un programa de pc para identificar el silbido y el trinar, con su especie, mediante la escucha de grabaciones de cantos viejos.Estudio sobre sus características y comportamiento. Y casi sé, cuáles son los que habitan por mi casa, aunque todavía no me decido entre varias. 
Veo como vuelan, su aleteo. Creo que soy feliz contemplando. Hay algo de bello y fantástico, en el volar.
Cambia la percepción cada vez que afino el oído. Y eso es siempre.

Mi nombre es Dalia. Mi nombre suena a algo dulce, a un dátil. Dalia es una flor grande, de unos colores brillantes. Cuando pienso en una dalia; nunca pienso en la que realmente es, sino en camelias y azaleas, quizás por que las relaciono inmediatamente al jardín donde las vi por primera vez. Para pronunciar mi nombre tengo que vincular inmediatamente la imagen de la flor, correcta. Mi nombre me confunde con las otras flores, entonces nunca se con certeza, cual de las tres flores, es una dalia.
Para el caso no importa. Cuando eso sucede ,digo mi segundo nombre: Alejandra.

Hablo como hablan las lenguas todas. A nada puedo de dejar de ponerle palabras. Todo es un continuo querer explicar, que el universo rueda y siempre hay que determinar cuál es nuestro lugar.

La naturaleza sabe y dice. El aire, el mar, los pájaros, las plantas, los animales, el movimiento y el sentir.

Contemplar. 

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